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25 enero 2010

Buenas noches

Hace días que te esperaba.

No es una coincidencia que vengas a visitarme cuando retomo mi blog, podría decirse que es más tuyo que mío, por tu culpa escribo ahora, por tu culpa he escrito siempre.

Adelante, pasa.

¿Quieres quedarte esta noche?

Probablemente eres lo que me falta para salir del hastío de la estabilidad cómoda y paralizante en la que me encuentro. Tal vez lo que necesito es pelear contigo, para que recuerde lo que se siente el tener que pelear.

Acomódate por favor, estás en tu casa. Sé que te había echado antes, pero ahora eres bienvenida. Por ahora.

Aunque... nunca me dejaste, de reojo te veía agazapada en las esquinas, en el cuarto abandonado de la casa, en la ausencia de un rompecabezas nuevo y en el exceso autoinfringido de trabajo. Según yo te expulsé, pero solo te disfracé de ocupación.

Bueno, ahora estoy consciente de tu presencia. Ahora estoy listo para aceptarte, conocerte, apreciarte y usarte, para después por fin destruirte.

Esta vez no te tengo miedo. Esta vez no tienes nada que usar en mi contra. Esta vez te vas a morir perra.

Esta vez para siempre.

La soledad es el maestro que con el tiempo te enseña,
lo que fuiste, eres y serás.
Siempre y cuando no te destruya antes.

22 mayo 2006

Pensé

Esta mañana, mientras manejaba al trabajo, ocurrió algo que hace tiempo pensé que no pasaría.

Pensé en ella.

Lo acepto querido lector imaginario, me asusté un poco. Yo que no le temo casi a nada, mas que a los cocos disfrazados de gatos. Yo que presumo de que mi análisis racional de las cosas evita que caiga en miedos sin sentido. Si. Sentí miedo.

Es que si la vida siguiera su curso, su planeado y totalmente previsible acontecer, no tendría que haber pensado en ella. Que lo haga significa que a ocurrido una desviación del camino trazado. Un imprevisto.

Entonces sentí una punzada bien fuerte de dolor, como si por una fuerte mordida se me hubiera atorado en la caries de la muela del juicio una piedra de fríjol kabax mal espulgado. Aunque no me gusta el frijol kabax, aunque no tengo muelas del juicio.

Fue el dolor de lo impredecible, el dolor de la posibilidad de revivir malos momentos.

Entonces me acordé por que estaba pensando en ella... y el dolor se fué.

Se fue a donde chingados se halla estado yendo en estos últimos días, al mismo pinche lugar donde esta escondida la melancolía, jugando cartas con la soledad.

Ya que pensé en ella por que mi mente está llena de sus cosas; de sus berrinches, de sus miradas, de sus sonrisas. Por que mi piel está llena de sus cosas; olores, sabores, ausencias, presencias. Por que mi vida esta llena de sus cosas.

Pensé en ella por la liga en la palanca de velocidades de mi carro, por su cepillo en el asiento, su blusa colgada y sus zapatos tirados en la parte de atrás, por que a pesar de la limpieza, mi casa esta llena de sus cosas y mi cama llena de su existencia. Por que a pesar de que hace unos meses negué rotundamente la posibilidad de que un día estuviese conmigo, el día de hoy lo esta.

Pensé en ella por que en el instante mismo en el que entró a mi vida, sacó de mi cabeza todo lo demás.

Y con cadenas y clavos selló por dentro la puerta de mi cerebro,
y desde adentro dirige el nuevo rumbo que tiene mi vida.

30 marzo 2006

Aquí

Aquí no hay mentiras, nuestra red de comunicación inalámbrica no las permite. Las mentiras son de aquellos que no pueden leerse la mente al verse a los ojos.

Aquí no hay tristeza, no hay penas ni nostalgias. Aquí no queda espacio para las preocupaciones. La habitación está tan llena que me da miedo que un día no podamos entrar, más bien yo. Por que eres tu quien la llena.

Aquí no hay cansancio ni dolor de cabeza, aquí la pasión es la panacea para todos nuestros males.

Aquí hay cuatro personas: tú, yo, tu mejor amigo y mi mejor amiga.

Aquí no hay ruido, la música solo es para que el exterior no se entere de lo que guardamos, Aquí lo que suena son tus pensamientos que se insertan por mis pupilas, y los míos que emito con las yemas de los dedos.

Aquí no hay inhibiciones, ni tapujos ni vestidos, aquí no se oculta nada, ni con palabras ni con ropas, ni con hojas de parra. Aquí no hay manzanas ni serpientes, ni edén ni purgatorio.

Aquí cuando cierras la puerta no queda rendija donde pueda colarse la soledad.


Solo hay un colchón rojo y un ventilador viejo,
una computadora y dos sillas...
pero cuando vienes, traes contigo todo lo que se necesita para vivir.

16 marzo 2006

De nuevo tú

Cerré los ojos para no verle y abrasé fuerte la almohada azul.

Me rodeó en sus brazos y me cantó al oído.

Es solo una recaída, pensé…

Pero volví a recordar y volví a extrañar.

11 marzo 2006

No preguntes

Cargando lo insostenible, codiciando lo inconseguible y aguantando lo insoportable.

Pensando lo inmeditable, concluyendo lo indeducible.

Aceptando lo inadmisible.

Llorando lo insuspirable.

Extrañando lo irrecordable.

Decidiendo lo irresolvible.

Escribiendo lo inplasmable.

No vuelvas a preguntarme, soledad, qué estoy haciendo.

10 marzo 2006

Lluvia

Las partículas de gas se agrupan en Cúmulos, Estratos y Nimbos, pasando de un color blanco perfecto a uno gris; poniéndose en el mismo tono del ambiente que me rodea.

El cielo se obscurece junto a mi pesimismo, mientras le dan ganas de llorar. No solo al cielo.

Cálmate cielo, no llores.
Me contagias.

*Y lo peor del caso es que el cieloesta despejado.

09 marzo 2006

De nuevo

Ayer viniste a visitarme maldita puta.

Mientras te miraba entraste a mi cuarto y con los ojos entrecerrados y una entupida expresión te sentaste en la cama donde estaba acostado, la cara te brillaba de la satisfacción que sentías al ver como estaba. Temblando de miedo.

Con el tono mas cínico y grotesco que existe preguntaste: ¿como estas?, – No te importa – te dije. – deberías estar muerta, después de las setenta puñaladas en la nuca que te propiné –. Fueron sesenta y ocho o sesenta y nueve. No lo recuerdo bien.

Te reíste de la barrera de los dos meses, de la despedida que te di junto al dos mil cinco, te mofaste del tercero de mis propósitos. Con tres palabras me hiciste la peor burla que me han atestado en toda mi vida: “te lo dije”

Y no te fuiste en toda la noche. Te quedaste pegada a mí mientras dormía, y ahí estabas al despertar, suturada a mis sentidos. Más asquerosa de lo que habías sido en muchos años. Y aun no te has ido.

Solo quiero que te vayas…
Solo quiero matarte…
Maldita soledad.

31 diciembre 2005

Traje de fin de año

Vestido con tres recuerdos, y por calzado una esperanza; el vestido tiene tres letras, "A", "C" y "E", el calzado aun no tiene una, tal vez esa con la que empieza jamás. Mi sombrero de copa negro, que transparenta el color de mi pasado, mancuernillas de oro, del que mi madre me daba todos los días con su sonrisa. Guantes blancos, color de la inocencia de un ángel, son de piel de gato. Gato de ojos bonitos.

Con corbata a rallas, tal vez con un foco azul. Símbolo de mi naquez. Camisa de seda bajo el saco. Seda de alguna sábana, de alguna blusa, no se, es parte del vestido, pero no se de que recuerdo.

Y así recibiré el año nuevo, no se con que ropa, pero vestido con todo eso. Esperando que la nostalgia no me derrumbe esta vez, esperando no terminar el año solo, empezó así. No es justo que termine así.

Total este año es seguro que me deje más cosas que el anterior, al menos un segundo mas, y una chiva, una burra vieja, una yegua blanca y un chingo de ganas de tener una suegra, ya no una buena, la que sea.

A las 0:00 horas del primero de enero voy a exhalar un suspiro, por el segundo extra de vida. Por culpa de quien seré un segundo más viejo que lo que debería.

Levantaré una copa y derramaré una lagrima, solitaria y seca, y abrasándome bien fuerte diré por primera vez en la vida: "Te quiero cabrón, de verdad te quiero. Y voy a cuidarte y protegerte, voy a poner todo mi empeño en que seas mejor cada día, porque siendo el único que puede ayudarte, hasta hoy no le he hecho. Tú no te preocupes, yo me encargo de que seas feliz."

Te espero en la casa, querido lector imaginario. Este año no voy a estar solo. Eso te lo puedo asegurar.

Feliz año nuevo.

30 julio 2005

De cuando en cuando

De cuando en cuando tengo recuerdos del pasado, todos tristes, todos dolorosos.

De cuando en cuando imagino un posible futuro, en el que las cosas sean diferentes, en el que la tristeza es inexistente y haber desarrollado inmunidad al dolor.

De cuando en cuando la soledad es tan fría, que me hace apretar los dientes, y siento que mis músculos van a reventar por la tensión que les causa la temperatura.

De cuando en cuando los amigos, las cheves, el baile, traen tal calor a mi espíritu que quisiera pasarme la vida de fiesta.

De cuando en cuando miro hacia adelante y veo mi objetivo tan lejano que tal ves ni en mil vidas pueda alcanzarlo.

De cuando en cuando volteo hacia atrás y ya no alcanzo a ver mi punto de partida; lo que he avanzado es tanto, que bien vale la pena apresurar el paso, después de todo mi destino no esta tan lejos.

No se puede tener lo bueno siempre, simple y sencillamente por que dejaría de serlo.

20 junio 2005

Chaquespeare, Wilberto

– Que puede decirme la soledad en una triste noche como esta? – Nada – me responde el silencio – la soledad no habla. – Y el silencio tampoco! – le digo sin esperar respuesta.

Y no hubo alguna, mas que el lijero zumbido de un insecto atravesando la ventana.

La noche es corta ahora y el sueño en mi es inexistente (he dormido mas hoy que en todas el resto noches de la semana que termina); la soledad me abruma, malacostumbrado – como estoy – a la companía, a la diversión y al baile, al que me he sometido últimamente. Ella estuvo ausente, pero hoy regresa… siempre regresa; y hoy me asquea mas que nunca.

Ya vete, desgraciada!!! Vete y déjame solo!!! Pero nunca estoy solo; cuando no estoy con mis amigos, me acompaño con la maldita soledad.

- Flacoman, en “modo poeta”, después de haber leido “Romeo y Julieta” de corrido en 4 horas.

23 marzo 2005

Soledad

¿Estás aquí soledad?
por que te quedas si no te llamé hoy,
me da mucho miedo que empiece a gustarme tu presencia.

Siempre estás conmigo...
de repente la causante de mi insomnio,
de repente la musa de mis poemas.

¿Tan mala eres soledad?
tan obscura cuando me miras con tus ojos de demonio,
tan reluciente cuando me cobijas con tus alas de ángel.

Estas acabando con mi vida...
llenando cada espacio,
con tu desagradable compañía.

¿Finges dejarme algunas veces soledad?
o solo no me doy cuenta,
pero siempre estás conmigo.

Algo te debo, algo te hice...
algo quieres cobrarme,
con la espada que entierras en mi pecho cada noche.

¿No puedes marcharte soledad?
me obligas a respirar tu aire contaminado,
en mis venas circula el azufre de tu existencia.

¡Ya quiero matarte soledad!
ya quiero estar solo...
por primera vez en mi vida.

El peor dia de mi vida (I)

A veces pienso que la soledad es la mejor musa que tengo, no la mujer. La soledad me obliga a escribir para ellas.

2:00 a.m., insomnio en su mas grande expresión. Soledad absoluta. Estaba esperando (mas no buscando) una situación como esta para contarles como fueron las cosas que me llevaron al peor día de mi vida.

Esta es una historia bien bien larga y no quiero fastidiarlos contándoselas toda de un trancazo, lo que les cuento hoy es solo el inicio de algo que duro casi dos años, y es algo que quise escribir desde hace mucho tiempo, y ahora tengo la oportunidad de hacerlo.

14 de febrero del 2000.

Nunca me ha gustado esta fecha, siempre me la había pasado solo. Siempre. Pero nunca había tenido razón para odiarla. En ese entonces yo trabajaba en una bodega de la pepsi, era el "coordinador administrativo" pinche titulo mas ostentoso que significaba que yo era el buey que tenia que pagar cualquier cosa que se pierda.

En la mañana o no tengo idea a que hora me hablo mi cuate "el bromo" jejeje, era como una broma ambulante el wey, noble como el solo y derecho como no hay muchos. Me pregunto que si quería ir a "kalia" esa noche con el y unas amigas que trabajaban en la pepsi también, una tal "lucuncan" jejeje otra mas que ni se quien era y una tal "kro". Acepte. Tiempo después pensé durante dos semanas que ese fue el peor error de mi vida.

En la noche, después de la chamba se me hizo un buen detalle comprarles a las viejas alguna cosilla, maldito día del amor y la amistad, y les compre unos kissotes (de esos kisses tamaño caguama) y cuando llegue donde estaban se los di. Se entrañaron un poco supongo, pero me agradecieron el detalle pero hasta allá quedo.

En la disco como que siempre me tocaba bailar con la "kro", estaba preciosa: pelo largo y negro, morena clara, con una platica de verdad interesante y súper alegre. Tenia ese encanto que hacia que todos los hombres voltearan a verla y yo hinchado como un pinche pavo, estaba con la chica mas linda del grupo.

No se a que hora entre tragos, baile y comentarios entupidos clásicos del bromo, este me dijo que ella era casada, pero que como su marido trabajaba de noche no tenia con quien salir, por eso la había invitado. Ahora que lo pienso esa fue como una advertencia de parte del bromo. Cualquier cosa que halla sido lo que me trato de decir, simplemente me valió madres.

Bien tarde, poco antes de que nos quitáramos del antro se me acerco "kro" con una puta rosa en la mano y me la dio. "feliz día del amor y la amistad". El día de hoy voy a confesarles que me encantan las rosas, juro que no soy maricón jeje. Pero a pesar de que yo he regalado flores varias veces, esa es la única ves que alguien me ha regalado una rosa en mi vida. En alguna carta llegue a escribirle: "ya ves lo que causo tu florecita..."

Y eso fue todo lo que pasó esa noche.