05 febrero 2005

Extrañar

Extrañar es recordar algo que hiciste muchas veces antes y que ahora no puedes hacer, extrañar es recordar una situación en la que estuviste y en la que ahora ya no puedes estar, extrañar es ver en un menú el nombre de la bebida que tomaba, poner los pies en un lugar donde estuvieron los de ella o respirar el aire de un lugar donde ella respiraba.

Sentir frío y pensar que antes no lo sentías, sentir dolor y recordar cómo te lo sanaba, sentir cansancio del trabajo, de los deberes, de la vida; y saber que si ella estuviera contigo buscaría la forma de darte ánimos para seguir con todo. Extrañar es sentir que la vida se te está yendo a cada segundo y no hay nadie que logre que esos segundos valgan la pena.

Tener ganas de regresar al pasado, de abrazarla y decirle las cosas que le decías antes, tener insomnio por pensar en ella o por escribir tonterías en su nombre, tener miedo a la soledad, a los años, a la inexistencia, tener miedo, miedo a todo.

Extrañar es pensar que la vida es distinta desde que no está contigo, es mirar cada cosa en el sitio donde la pusiste la última vez, mirar el vaso donde bebía siempre y que nunca mas va a usar, el cepillo de dientes que olvido y te niegas a tirar, el sofá donde tuvieron tantas pláticas, algunas discusiones, donde muchas veces se quedaron dormidos viendo alguna película, película que ahora tienes que ver solo.

Fracasar una y otra vez en tus intentos de olvidarla, tratarla como amiga y darte cuenta de que ella sólo quiere ser eso; escucharla mencionar sus recuerdos mientras se te despedaza la garganta con el nudo que se forma, mirarla y pensar que antes tenías permiso de hacer lo que sea con ella, y ahora ni siquiera deberías de estarla mirando.

Ahogarte en las ganas de pedirle que regrese, rogarle al cielo que le muestre el camino hacia ti, preferir la muerte a pasarte la vida sin lo que tuviste antes y por idiota dejaste que se vaya.

No tengo ni una razón para extrañarla.

Y no sé por qué la extraño tanto si no tengo razones para hacerlo, no sé por qué Playa me hace extrañarla tanto si nunca he estado allí con ella, y no sé por qué comer sandía me hace recordarla si nunca he comido sandía con ella, ni sandía ni nada. No sé por qué cumplir años me hace pensar en ella, si ni siquiera sabe en qué fecha cumplo años; no sé por qué extraño su boca si nunca la he besado, no sé por qué extraño sus manos si nunca las he tocado, no tengo razones para extrañarla, pero aún así lo hago.

04 febrero 2005

Dia de compras

El día de mañana, voy a levantarme muy temprano para aprovechar mejor el día. Voy a desayunar muy bien para tener mucha energía y pienso asearme perfectamente para estar bien presentable, por si me topo contigo en la calle.

Saliendo, lo primero que voy a hacer, es ir a la tienda de la esquina a comprar dos kilos y medio de sonrisas, para regalárselas a todas las personas que se crucen en mi camino; dos kilos de afecto para dárselo a mi familia; y un kilo de amor de la mejor calidad para seguirlo guardando. Todavía no tengo a quien dárselo.

También voy a comprar un paquete grande de alegría; creo que me está haciendo falta últimamente, ah! y unos cuantos chistes para contárselos a alguien que este triste, siempre me topo con gente triste, y nunca hago nada por ayudarles.

En donde vivo hay un árbol de manzanas, hace tiempo que no como de ellas, porque ya no quiero seguir recogiendo las que caen al suelo, siempre hacen que me enferme del estomago, y muchas veces también del corazón. La manzana más perfecta del árbol esta hasta arriba, en la meritita copa, he tratado de subirme a bajarla, pero siempre me caigo, la última vez la tuve en mis manos y por tratar de arrancarla resbalé, y por el golpe todavía tengo problemas cardiacos. Por eso voy a comprar en la ferretería una escalera muy alta, para poder alcanzarla, y unas tijeras muy filosas para cortarla sin lastimarla, a lo mejor hasta compro unos guantes para poder asirla sin temor a magullarla, para que se dé cuenta que sí merezco alimentarme de ella.

Finalmente, en la noche, cuando salga de la escuela, voy a comprar una bolsa de rezos, la más grande que vendan, antes de dormir voy a aventarlos todos al cielo, lo más alto que pueda, para que el viento los lleve a toda la gente pobre del mundo, porque casi siempre me olvido de ellos; a todos los niños y a los ancianos, unos por lo que les espera y los otros por lo que han hecho por mí, a los diferentes por ser mis iguales, a los desconocidos por ser mis amigos, y al Papa porque solamente ha hecho el bien toda su vida.

A mi familia les voy a comprar un poco de paz, que bien que les hace falta, también voy a comprarme cinco litros de serenidad para poder escuchar a todos, y doce onzas de inteligencia para poder darles mis puntos de vista sin dañar los suyos, a mis padres voy a comprarles muchos metros de cuidado y una docena de respeto, a mi hermanito un suculento trozo de comprensión y a mi hermano mayor unos zapatitos de bebe, porque tiene un hijo precioso.

Nunca me acuerdo de mis amigos, ya están empolvados y a lo mejor hasta rotos, así que voy a comprar un paño para limpiarlos, una botella de pegamento para arreglarlos y un galón de pintura para dejarlos a todos como nuevos, a lo mejor consigo unos cuantos amigos más, pero no muchos, para poder mantenerlos a todos en perfecto estado.

Y por último, antes de dormir voy a revisar mi cartera, para ver si me queda para comprar lo mismo pasado mañana, solo para darme cuenta de que tiene más de lo que tenía cuando desperté.