Ayer (como todas las noches) antes de dormir, recordaba el pasado. Y (como todas las noches) lo único que logré con eso fue desperdiciar dos horas que bien hubiese aprovechado durmiendo.
Me di cuenta (como todas las noches) que no se ni madre acerca de las viejas. Ni madre. Por si no está claro, lo recalco: no se ni madre de las pinches viejas.
Y nadie sabe nada. Ni ellas mismas.
Si tú, mi querido lector imaginario, me preguntas si las mujeres en mi vida han sido más cantidad que calidad o viceversa, mi respuesta es clara y concisa: sepa la madre.
En mis muchos años de caminar por este cochino mundo he compartido con algunas mujeres, (otra ves: no tantas como quisiera, pero mas de las que merezco) y con la mayoría no he llegado a nada, con casi todas ellas he durado menos de un mes, digo casi por que hubo una sola con la que tardé mas que eso. Exactamente dos años menos doce días. Empezamos un 14 de febrero, terminamos un 2 de febrero. El 2 de febrero es mi cumpleaños.
Y escribo todo esto primero por que se me da la gana, y segundo por que la única vieja que he tenido en esta época en el tiempo que llevo de vida ha sido ella. Por eso me caga el mes de diciembre, por eso me caga el fin de año, y no puedo negarlo, me caga la navidad. Por lo que es, no por lo que significa.
No creas que me todo eso me caga por que me hace recordarla, no; hay miles y miles de cosas que me la recuerdan y no me cagan tanto. La época, diciembre, el frío, la navidad y el fin de año me cagan por que me recuerdan que estoy solo, porque el 96.296% de mis navidades he estado solo. Y el 3.704% restante debí estarlo. Me hubiese ido mejor.
En fin.
Este es mi primer diciembre con blog.
Me di cuenta (como todas las noches) que no se ni madre acerca de las viejas. Ni madre. Por si no está claro, lo recalco: no se ni madre de las pinches viejas.
Y nadie sabe nada. Ni ellas mismas.
Si tú, mi querido lector imaginario, me preguntas si las mujeres en mi vida han sido más cantidad que calidad o viceversa, mi respuesta es clara y concisa: sepa la madre.
En mis muchos años de caminar por este cochino mundo he compartido con algunas mujeres, (otra ves: no tantas como quisiera, pero mas de las que merezco) y con la mayoría no he llegado a nada, con casi todas ellas he durado menos de un mes, digo casi por que hubo una sola con la que tardé mas que eso. Exactamente dos años menos doce días. Empezamos un 14 de febrero, terminamos un 2 de febrero. El 2 de febrero es mi cumpleaños.
Y escribo todo esto primero por que se me da la gana, y segundo por que la única vieja que he tenido en esta época en el tiempo que llevo de vida ha sido ella. Por eso me caga el mes de diciembre, por eso me caga el fin de año, y no puedo negarlo, me caga la navidad. Por lo que es, no por lo que significa.
No creas que me todo eso me caga por que me hace recordarla, no; hay miles y miles de cosas que me la recuerdan y no me cagan tanto. La época, diciembre, el frío, la navidad y el fin de año me cagan por que me recuerdan que estoy solo, porque el 96.296% de mis navidades he estado solo. Y el 3.704% restante debí estarlo. Me hubiese ido mejor.
En fin.
Este es mi primer diciembre con blog.
