30 enero 2006

Receta

Aquí les dejo, mis queridos educandos y educandas, la receta para una comida económica, deliciosa y nutritiva.

Disfruten.


Ingredientes:

Una lata de elotes con chile poblano, puedes suplantar los elotes por zanahorias, y el chile poblano por el mio.


Una lata de atún en agua, si no tienes atún, puedes ponerle sardinas o chilorio de pavo o coctel de frutas.


Mil islas ahh qué rico, el mejor de loa aderezos.


Unplato ondo, una cuchara y un abrelatas.

Modo de Preparación:



Abre la lata de elotes o zanahorias.


Drénale todo el líquido.


Abre la lata de atún o sardinas o chilorio o coctel de frutas.


Drénale todo el contenido. (en el caso de el chilorio no es necesario)


Echa todo en un plato y le pones un poco de mil islas.


Échale un poco más de mil islas, le echaste muy poco.


Agrégale una buena dosis de salsa inglesa.


Chilito piquin en polvo...


Sal al gusto.


Una cucharadita de cal-c-tose pa agregarle nutrientes...


Dos cucharadas copeteadas de miel...


Un buen chorro de nescafé cool...


Un puñado de corn pops.



Y medio sobre de nestea pa endulzarlo



Revuelve todos los ingredientes en el plato y...


Tira esa porquería por que sabe de la chingada.


Y prepárate una riquisima y bien llenadora sopa instantánea.

Chale, no vuelvo a inventar pendejadas.

Edit:

Bueno, lo acepto, es muy parecido a esto. No fue intencional. Snif. Ni para cocinar pendejadas soy original. Snif.

24 enero 2006

Eter

Quisiera poder decirte que estaba ahí, pero ni siquiera de eso estoy seguro.

Quisiera decirte, que era real la espalda desnuda que estaba rozando el dedo meñique de mi mano izquierda, que estaba conmigo esa piel de bronce y que no eran etéreos los ojos sabor miel que se entrelazaban con los míos, a media luz, con mis labios apenas tocando los suyos. En este momento me parece una fantasía.

El olor, ese que exhalo en cada suspiro, es tan sutil que no es posible que lo sienta nadie más. Ni siquiera yo estoy convencido de sentirlo. Por que ese ser inmaterial que en este instante me parece inexistente, dejó huellas etéreas en todo mi cuerpo, huellas que nadie puede ver. Ni yo.

Dejó en mi piel, la frialdad imperceptible de la humedad de su boca, en mi paladar el tenue sabor de unos labios traviesos, y en mi cuello una marca invisible de unos dientes inquietos. En mis manos la sensación de haber tocado, en mis labios de haber besado, y en el alma, mas que el recuerdo, el deseo de haber amado.

Por eso, mi lector imaginario, quisiera poder contarte algo, decirte que fue real o al menos que fue un hermoso sueño, pero no puedo hacerlo. Lo único que puedo decirte, es que si esa mujer estuvo conmigo anoche, entonces puedes llamarme el hombre más feliz del planeta.