21 mayo 2009

Señores candidatos a diputados y demás...

Quiero decirles tres cosas:

El 5 de julio voy a votar.

Voy a votar por quien al menos me prometa que le va a pintar un zorro al arcaico sistema fiscal actual y se decida de una puta ves a ponerle IVA parejo a todo. Me da un chingo de coraje la cantidad de gente que no paga impuestos en mi país simplemente por que es un pedo hacerlo.

Voy a votar por quien me prometa sacar 300 curules del congreso y metérselas por el hoyo a los partidos políticos, quien prometa su voto por la reelección de diPutados y senadores (rendición de cuentas) y que al menos prometa de forma convincente que por primera vez en mi vida me van a tomar en cuenta a la hora de discutir los pendientes del país.

Voy a votar por quien prometa chingarse la ley que permite y promueve la violación flagrante al derecho que tengo de decir lo que se me venga en gana, si quiero mandar a chingar a su madre a cualquiera de ustedes, pueden no ir, pero coño, no pueden por ningún motivo sancionarme por mandarlos.

Y si nadie de ustedes me promete esas tres sencillísimas cosas, entonces voy a votar, pero por que se vallan a chingar a su madre, y le voy a tomar una foto a mi boleta, y la voy a publicar en este congal el 6 de julio. Que no me digan que no les avisé.

Declaración universal de derechos humanos:

Artículo 19.
  • Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.


20 mayo 2009

Efelantes garapiñados.

Uno de mis clientes es una frijoleria, donde no estas tu pa saberlo y la neta no ando de humor como pa contarlo, pero venden frijoles. Negros, bayos, de saco, por kilos paquetes y bultos.

Pa que sus empleados no les chinguen kilos y kilos de frijoles todos los lunes, me compraron un sofwercito hace como 5 años.

Ayer me hablaron porque estaba fallando una cuestión de la importación de precios, lo cual era algo que la vez pasada que fui me quedó pendiente checar, obvio que fue mi culpa que fallara. Cuando lo arreglé, me despedí y me preguntaron ¿cuanto te debo? obviamente no les cobré nada, a fin de cuentas (aunque no se los hice saber) fui yo quien se tuvo la culpa del problema.

Cuando estaba a punto de irme me habló el dueño y me dio un kilo de cacahuates. Garapiñados.

Me sentí cual dumbo después de mi acto circense. Chale.

Me pagaron con cacahuates. Snif. Como a los elefantes.